Pacientes impacientes: entre el cansancio y la constancia

Cuando delegamos por completo el cuidado de nuestra salud

Una fecha para hablar de atención segura

El pasado 17 de septiembre se conmemoró el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, una iniciativa que tuvo su origen en el año 2019 desde el seno de la Organización Mundial de la Salud, y en el marco de la Asamblea Mundial de la Salud de ese año, cuyo objeto fue crear conciencia para movilizar acciones dirigidas a reducir los daños evitables durante la atención sanitaria. La jornada de este año incluyó encuentros técnicos, conversatorios, foros virtuales sobre políticas de salud pública, seguridad sanitaria y acciones de concienciación, entre otras. La OMS llamó a fortalecer al personal sanitario, mejorar la comunicación e involucrar activamente al paciente en su tratamiento, otorgándole de alguna manera el papel protagónico dentro de este proceso que busca su mejoría.

El tema central de la jornada de este año, fue la atención segura de las enfermedades no transmisibles (ENT). ¿Pero que son las ETN?. Las Enfermedades No Transmisibles (ENT), también llamadas enfermedades crónicas, son afecciones médicas que no se contagian de persona a persona, suelen ser de larga duración y progresan muy lentamente. De acuerdo con la OMS, estas enfermedades causaron al menos 43 millones de muertes en 2021, equivalentes al 75% de las muertes mundiales no relacionadas con pandemias. Si esa cifra anual se hubiese mantenido entre el 2021 y el 2025, probablemente las estimaciones habrían alcanzado los 215 millones de fallecidos, sin embargo, se trata de una proyección matemática y no de una cifra acumulada oficialmente publicada por la organización. No existe una lista definitiva de cuantas ETN existen, sin embargo, entre las principales se encuentran las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las afecciones respiratorias crónicas.

Al ser las ENT enfermedades prolongadas, pueden requerir controles periódicos, variedad de medicamentos, cambios de hábitos y atención en diferentes servicios sanitarios. Por eso, su manejo no depende únicamente de una consulta o una récipe medico, necesita continuidad asistencial, comunicación clara y coordinación entre profesionales, pacientes y familiares. Frente a esta realidad, surge una pregunta necesaria: ¿Qué ocurre cuando el paciente deposita toda la responsabilidad de su salud en la medicina y el tratamiento, renunciando a participar activamente en su propio cuidado?

Infografía sobre seguridad del paciente y enfermedades no transmisibles, con datos oficiales de la OMS acerca de mortalidad mundial, daños durante la atención sanitaria y prevención de errores relacionados con medicamentos.

Los riesgos de una atención prolongada

Las cifras explican la importancia del tema. Aproximadamente uno de cada diez pacientes sufre algún daño durante la atención sanitaria y más de la mitad de esos daños podría prevenirse. Entre las causas más frecuentes se encuentran los errores relacionados con medicamentos, los problemas de diagnóstico, las fallas de comunicación y la falta de coordinación.

Quienes viven con una ENT pueden necesitar tratamientos complejos y mantener contacto frecuente con consultorios, laboratorios, farmacias y hospitales. Cada nueva receta, cambio de dosis, examen o traslado entre servicios representa un punto en el que puede perderse información o producirse una confusión. El riesgo aumenta cuando el seguimiento es insuficiente o la persona utiliza varios medicamentos simultáneamente.

La situación resulta todavía más compleja cuando alguien vive con dos o más enfermedades crónicas, condición conocida como multimorbilidad. Sin embargo, esto no significa que el tratamiento sea necesariamente peor que la enfermedad. Significa que la seguridad requiere vigilancia, coordinación y participación, por ende el paciente debe comprender sus indicaciones, comunicar lo que experimenta y preguntar cuando algo no está claro.

Cuando el paciente entrega el control

Hablemos ahora del paciente. Recibir el diagnóstico de una enfermedad no transmisible puede producir un fuerte impacto emocional, especialmente cuando comprende que se trata de una condición crónica que exigirá controles, cambios de hábitos y, posiblemente, tratamiento permanente. Desde ese momento, el paciente necesita confiar en el equipo médico y seguir las indicaciones recibidas; pero esa confianza no debe convertirse en pasividad ni en la creencia de que el medicamento por sí solo, resolverá todas las consecuencias de la enfermedad.

En algunos casos, determinadas conductas pueden disminuir los beneficios del tratamiento, tales como: olvidar dosis, suspender los medicamentos al sentirse mejor, cumplirlos de manera intermitente, automedicarse o dejar de asistir a los chequeos médicos. Estas decisiones pueden dificultar el manejo de la enfermedad y aumentar el riesgo de complicaciones. Sin embargo, no siempre se deben a irresponsabilidad. El miedo, la desinformación, los efectos adversos, las dificultades económicas y la falta de acompañamiento también pueden impedir que una persona siga adecuadamente las indicaciones médicas.

Por eso, el acompañamiento constituye una parte esencial del cuidado. El profesional de la salud debe ofrecer información comprensible, escuchar las inquietudes del paciente y explicarle los beneficios, riesgos y posibles efectos del tratamiento. A su vez, el paciente debe preguntar, comunicar cualquier reacción negativa y participar en las decisiones relacionadas con su salud. La responsabilidad es compartida, el tratamiento puede indicar el camino, pero solo la participación consciente del paciente permite recorrerlo con mayor seguridad.

La falta de adherencia no siempre significa abandonar completamente el tratamiento: también comprende olvidos, interrupciones o un cumplimiento irregular. Fuente: Organización Mundial de la Salud.

Del paciente pasivo al paciente activo

Después del diagnóstico, el paciente debe asumir un papel activo en el cuidado de su salud y en el cumplimiento del tratamiento. Una vez que el personal sanitario le explica qué enfermedad padece y cuáles son las indicaciones que debe seguir, su participación se vuelve fundamental para reducir riesgos y controlar la evolución de su condición. Esto implica comprender el diagnóstico, conocer el propósito de cada medicamento, saber cómo tomarlo e informarse sobre sus posibles efectos o síntomas adversos. Para ello, debe plantear sus dudas y solicitar explicaciones claras al profesional de salud. Eso significa comenzar a recuperar el control de su propia condición.

Cuando el paciente participa conscientemente, desarrolla hábitos que favorecen la continuidad del tratamiento, respeta los horarios y las dosis, asiste regularmente a sus controles, registra nuevos síntomas y comunica cualquier reacción o cambio importante. También puede utilizar recordatorios, organizadores de medicamentos y anotaciones que le permitan dar seguimiento a su evolución. Estas acciones no garantizan por sí solas la ausencia de complicaciones, pero pueden ayudarle a sentirse más seguro, informado y comprometido con su cuidado.

Sin embargo, la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre el paciente. El medico debe explicar el diagnóstico y el tratamiento con claridad, escuchar las inquietudes planteadas durante las consultas e incorporar al paciente y a su familia en las decisiones. Vivir con una enfermedad no transmisible ya representa una carga física y emocional considerable como para añadirle la sensación de enfrentarla en soledad. Es necesario construir una alianza de cuidado, no trasladar culpas. Recuperar el control significa asumir un papel consciente dentro de una responsabilidad que necesariamente debe ser compartida.

Recuperar el control sin caminar solo

Cuando el paciente deja completamente su salud en manos de la medicina y del tratamiento, corre el riesgo de convertirse en un receptor pasivo. La medicina puede diagnosticar, orientar y ofrecer alternativas terapéuticas, pero no puede reemplazar las decisiones que cada persona toma diariamente. Confiar en el profesional sanitario es indispensable; sin embargo, esa confianza debe ir acompañada de conocimiento, constancia y participación consciente.

El cuidado de una enfermedad crónica exige una responsabilidad compartida. El paciente debe cumplir el tratamiento y todos los protocolos que estén establecidos para cada caso o patología que padezca. El profesional por su parte, debe escuchar, explicar y acompañar; la familia debe apoyar sin imponer; y el sistema sanitario debe facilitar el acceso y la continuidad asistencial. Recuperar el control no significa caminar solo, sino reconocer el papel que cada uno desempeña en el cuidado de la salud. Si cada actor cumple a cabalidad su guion medico, las probabilidades de éxito aumentarán de maneta exponencial, y todos habrán cumplido su parte.

Mi perspectiva

La elección de este tema no fue producto del azar, pues desde hace más de dos décadas soy un paciente diagnosticado con hipertensión arterial, y hace apenas dos años sufrí un Ictus Isquémico, ambas enfermedades no transmisibles y que requieren tratamiento permanente, controles y vigilancia medica continuas. En determinados momentos también asumí algunas de las conductas descritas en este artículo: abandoné el tratamiento o lo seguí de manera intermitente, sin tener plena conciencia que el abandono de las indicaciones medicas habría podido causar graves daños al cuadro clínico diagnosticado. Confieso que ese abandono no fue por falta de acompañamiento, sino por el cansancio emocional y el rechazo que, en ocasiones, provoca la sensación que se dependerá de medicamentos durante toda la vida. Con el apoyo fundamental de mi familia, he retomado el camino de la constancia y he comprendido no solo la importancia de ambos diagnósticos y sus tratamientos, sino también las posibles consecuencias de no cumplirlo. Hoy entiendo que aceptar una enfermedad crónica no significa rendirse ante ella, al contrario significa conocerla, asumir responsablemente su cuidado y permitir que quienes nos acompañan, también formen parte de este equipo.

Me despido con la frase de un gran amigo mío: “A cuidarse y a dejarse cuidar”

Hasta la próxima.!


Organización Mundial de la Salud.Enfermedades no transmisibles. Actualización del 25 de septiembre de 2025.
Consultar fuente oficialOrganización Mundial de la Salud.Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026: atención segura para las enfermedades no transmisibles.
Consultar campaña oficialOrganización Mundial de la Salud.Seguridad del paciente. Datos sobre daños durante la atención y su prevención.
Consultar ficha oficialOrganización Panamericana de la Salud.Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026.
Consultar fuente oficialOrganización Mundial de la Salud.Adherence to Long-term Therapies: Evidence for Action. Informe publicado en 2003.
Consultar informe oficial


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