Entrevista con el Dr. Víctor Ivo Monreal Eloaiza

Médico Pediatra – Intensivista Pediátrico

Una conversación entre amigos de más de 40 años


Hay entrevistas que comienzan con la presentación formal del invitado, y otras que comienzan contando una historia. Esta es de las segundas.

Hoy este artículo es distinto a los anteriores. Se me ocurrió la idea de incorporar otro estilo, aparte de los artículos de opinión y de debate que ya han sido publicados, pero esta vez no voy a escribir, opinar o debatir, hoy voy a preguntar. No tuve dudas en escoger al primer entrevistado, no solamente porque lo conozco, sino porque a través de los años y la distancia hemos mantenido una amistad impoluta y sólida de las que poco se habla.

El Dr. Víctor Ivo Monreal Eloaiza es médico pediatra, pero además es hijo, hermano, esposo y padre de cinco hijos.

Nos conocimos en los años ochenta, cuando apenas éramos dos niños que terminaban la primaria en un salón de clases en Venezuela. Después compartimos toda la secundaria, año tras año, hasta que la vida —como suele hacerlo— nos condujo por caminos universitarios diferentes; él eligió la medicina, y yo el derecho. Nuestra amistad se construyó a fuerza de años, no de circunstancias. En la canción Amistad, del cantautor venezolano Ilan Chester, pudimos encontrar dentro de su letra un gran mensaje, convirtiéndose al final, en una especie de himno para nosotros. Hoy, más de cuatro décadas después, aquel vínculo permanece intacto y puedo decir, sin exagerar, que Víctor es el hermano que la vida me regaló.

Por eso esta entrevista es sin duda alguna, distinta a cualquier otra que se haya leído sobre él. No le pregunto a un desconocido experto: le pregunto a mi amigo de toda la vida, sobre los motivos que lo llevaron a convertirse en uno de los pediatras intensivistas más respetados de Chile, hoy a cargo de la UCI Pediátrica de Clínica Indisa, docente de nuevas generaciones de médicos en la Universidad Andrés Bello, y una de las voces que el país buscó durante los momentos más inciertos de la pandemia.

Esta es quizá la conversación que nunca habíamos tenido formalmente, aunque llevemos mas de cuarenta años conversando.

Perfil del entrevistado

El Dr. Víctor Ivo Monreal Eloaiza es médico cirujano nacido en Chile, egresado de nuestra alma máter  Universidad Central de Venezuela, ostenta la especialidad  en Pediatría certificada por la Universidad de Chile, con estudios de postgrado en Cuidados Intensivos Pediátricos y Magíster en Salud Pública. Actualmente es médico supervisor de la UCI Pediátrica de Clínica Indisa, en Santiago, y académico coordinador del Programa de Formación de especialistas en Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB).

Además de su labor clínica, dirige la Unidad de Investigación de Clínica Indisa, un espacio que él mismo ayudó a consolidar en convenio con la UNAB, y donde se forman nuevas generaciones de médicos fellows mientras se producen estudios científicos en áreas como pediatría, traumatología, imagenología y coloproctología. Es autor de publicaciones científicas propias, entre ellas un trabajo de referencia sobre ECMO pediátrico (oxigenación por membrana extracorpórea), una de las técnicas más complejas dentro de los cuidados críticos infantiles.

Con más de dos décadas de trayectoria médica, fue una de las voces que Chile buscó durante la pandemia para explicar, con calma y en lenguaje simple, el Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico (PIMS), un episodio que, como se verá en esta conversación, también lo marcó puertas adentro, como padre.

Antes de todo eso, sin embargo, Víctor fue simplemente mi compañero de colegio en Venezuela, donde su familia y la mía coincidieron por circunstancias de la vida durante los años 80. De esa amistad, sostenida por más de cuarenta años, nace esta entrevista.

Y con esa historia de fondo, empezamos.

Los pacientes son su vocación


1. ¿Víctor, qué te motivó a estudiar medicina? ¿Hubo un momento, una persona o una experiencia puntual que lo definió, o fue algo que sentiste que siempre supiste?

R: El deseo de estudiar Medicina, nace desde que era muy pequeño, quizás desde los 10 años de edad, probablemente motivado por mi madre, quien padeció una grave enfermedad cuando yo era niño y en ese entonces hubiese querido ayudar, ese fue el punto de partida,  pero desde ahí se fue nutriendo del deseo de ayudar a las personas a recuperar su salud.

2. ¿Y por qué pediatría, específicamente? ¿Qué te hizo decidir que tu camino serían los niños?

R: En realidad fue algo fortuito, cuando egresé de Medicina quería ser cirujano, pero cuando llegué a Chile, me tocó trabajar en un servicio de PEDIATRÍA y ahí fue creciendo el amor por la especialidad.

3. Creciste como parte de una familia chilena que vivió el exilio en Venezuela. ¿Cómo fue para ti crecer entre dos países, y qué significó, ya adulto, el regreso a Chile?

R: Efectivamente llegamos a Venezuela como consecuencia de exilio de mis padres, yo llegué muy pequeño, a los 7 años y mi hermana a los 5 años, creo que para mis padres fue mucho más difícil que para nosotros, siendo niños no dimensionamos el estar lejos de Chile, lejos de la familia y de las raíces, nos adaptamos al poco tiempo a la idiosincrasia venezolana, quienes en ningún momento nos hizo sentir fuera de casa, eso nos lo hizo indudablemente mucho más fácil. Venezuela se caracteriza por tener un pueblo solidario y apoyó a los chilenos que llegaban exiliados como también a aquellos de otras tantas nacionalidades que llegaron buscando refugio o buscando un mejor vivir.

Ya de adulto decidir volver a Chile, no fue fácil, era más fácil quedarse, en Venezuela había cursado casi toda mi educación básica, toda la media y el pregrado, estaba recién casado con una compañera de la Universidad y me sentía parte de Venezuela, pero siempre mi familia nuclear pensó en volver a Chile una vez terminara la Dictadura, el pensar vivir divididos como familia finalmente influyó en volver al país donde nací. Mi idea era probar, ver si me gustaba, si me lograba incorporar al mundo laboral y ver las perspectivas de especialidad para mi y mi esposa de aquella época. Fueron difíciles los primeros años, muchas veces me sentí un venezolano viviendo en Chile y antes me sentía un chileno viviendo en Venezuela. Finalmente me pude acostumbrar e insertarme en la sociedad chilena y acepté como parte intrínseca de mi persona a Chile y Venezuela, ambos países con todas las vivencias y culturas aprendidas me han formado como persona.

4. De esos años en Venezuela, ¿Qué es lo que más te marcó o lo que más te llevaste contigo, algo que hoy sin darte cuenta, sigue presente en cómo vives o cómo ejerces la medicina?

R: Trato de vivir alegremente, buscar el lado positivo de las cosas, ayudar a quienes puedo y transmitir tranquilidad y confianza, eso me parece me lo enseñó la gente venezolana y mi familia.

5. Hoy no solo estás en la UCI, también diriges la Unidad de Investigación de Clínica Indisa y formas a nuevos pediatras en la UNAB. De esos tres roles —clínico, investigador y docente— ¿Cuál sientes que te representa más, o son inseparables?

R: Me parece que un profesional integral de la medicina debe convivir con esas tres áreas, lo asistencial, lo académico y la investigación, están totalmente imbricados en el quehacer profesional del médico, probablemente hay momentos de tu vida profesional que priva más uno que otro, pero debemos propender a buscar un equilibrio, para aportar al nuevo conocimientos a la disciplina, crear generaciones de relevo, para finalmente ayudar a nuestros pacientes.

6. Has publicado sobre ECMO pediátrico, una de las técnicas más complejas en cuidados críticos. ¿Puedes describirnos brevemente sobre esto, y qué significa para ti llevar la investigación de la mano con lo que haces día a día en la UCI?

R: Es una técnica compleja que se utiliza en casos graves y refractarios al tratamiento convencional, el cual reemplaza la  función del corazón y/o pulmón por un tiempo determinado y da tiempo al paciente para que se recupere y deje de depender del equipo para vivir. 

Gracias a la investigación podemos aplicar los conocimientos que tenemos, la ciencia en general se nutre de la investigación para buscar el progreso en el conocimiento y eso es lo que nos hace avanzar en medicina, astronomía, física, química, etc. 

7. ¿Cuáles han sido los avances médicos más significativos que has podido experimentar desde tus inicios como médico, y cuánto han ayudado a tener la medicina que hoy salva más vidas que antes?

R: Es una pregunta muy difícil, puesto que en medicina hay avances importantes todos los días, pero creo que lo que más ha aportado al mundo son cosas básicas como mejoría en las condiciones de vida de la población, como acceso agua potable y los demás servicios básicos, medidas básicas de salud pública, y las políticas de vacunación, las cuales han logrado erradicar enfermedades que por siglos afectaron al mundo. 

La gente tiende a decir, los equipos tecnológicos de última generación, el mismo ECMO del cual hablamos hace un rato, los transplantes, etc, indudablemente que han impactado la calidad en salud y la vida de las personas, pero las medidas de la salud pública moderna es sin duda lo que ha impactado en la esperanza de vida de  las personas.

8. De todo lo que has vivido en más de 20 años de medicina, ¿hay un momento humano —no necesariamente clínico— que te haya cambiado la forma de ver la vida?

R: Claramente ver el fin de la vida y en especial la de los niños, cambia la forma de ver nuestro entorno, el saber que estamos de paso en este mundo, que somos finitos, esto me ha marcado  en mi quehacer profesional y personal, y nos motiva a ser más empáticos y tratar de dejar algún tipo de legado.

9. ¿Cuáles fueron los retos más grandes que enfrentaste durante la pandemia, tanto profesional como personalmente?

R: La pandemia fue algo que marcó a muchas familias y también al personal de salud, en lo personal nos tocó organizar junto a un equipo de profesionales preparar una UCI pediátrica para atender adultos, éramos pediatras viendo adultos graves en UCI, lo hicimos con miedo, incertidumbre por lo que podía pasar, pero buscamos fortaleza en la experiencia que teníamos como equipo de salud y en estudiar, en buscar conocimiento, y fuimos capaces, salimos adelante, salvamos a muchas personas, no solo eso, fuimos capaces de publicar en una revista científica nuestra experiencia y compararla con la de médicos intensivistas de adultos y obtuvimos resultados similares, eso fue muy gratificante, a pesar de las adversidades pudimos hacerlo bien.

10. ¿Qué retos, ya después de la pandemia, has tenido que asumir?

R: Post pandemia hubo que recomponer un equipo de salud cansado y peor aún un equipo con burn out, varios dejaron la institución, no se sentían con las fuerzas para seguir viendo sufrimiento, otros perdieron familia cercana, vimos como ese equipo se desdibujó, el poder reconstruirlo ha sido difícil.

Por otra parte, post pandemia pudimos desarrollar con más fuerza y entusiasmo el desarrollo de la especialidad en conjunto con la UNAB y eso sigue con mucha fuerza.

11. Siendo vocero durante la pandemia, tuviste que ayudar a explicarle a Chile cómo manejar una crisis de salud sin precedentes, mientras en tu propia casa también eras padre, con esa misma incertidumbre encima. ¿Cómo manejaste esas dos responsabilidades al mismo tiempo?

R: Siendo sincero no hubo mucho tiempo para pensar en que podía pasar, tratamos de explicar a mis hijos e hijas que íbamos a estar bien, que nos íbamos a cuidar, pero que era deber del personal de salud enfrentar este tipo de situaciones, afortunadamente, nos apoyaron, salimos adelante y no nos contagiamos al menos no hasta que ya estuvimos vacunados.

12. Trabajas rodeado de la fragilidad de la vida todos los días. ¿Cómo se lleva eso a la casa?

R: Tratamos de no llevar el trabajo a casa, pero estando casado con una colega es difícil no hablar de lo que hacemos, pero tratamos de no hacerlo y menos delante de las hijas.

13. Eres padre de 5 hijos. ¿El pediatra que eres en el trabajo es el mismo padre que eres en casa?

R: Soy la misma persona pero en roles diferentes,  tengo hijos mayores ambos profesionales, uno de ellos colega y el otro es Psicólogo, y mis hijas todas en edad escolar, por lo que trato de estar presente y disponible para todos, trato de escuchar sus alegrías, frustraciones, miedos y esperanzas, trato apoyarlos desde mi experiencia y amor, no sé si lo he logrado, habría que preguntarles a ellos.

14. Si tus hijos te preguntaran hoy ¿por qué elegiste ser médico?, ¿qué les responderías, sin el discurso oficial?

R: Les respondería que aún hoy no lo tengo claro, fueron una serie de eventos y experiencias en mi vida que me motivaron, pero lo que sí tengo claro que fue la mejor elección que tomé y que no estoy arrepentido.

15. En más de dos décadas, ¿has tenido un mentor o alguien que marcó tu forma de ejercer la medicina?

R: Nombrar a un mentor sería egoísta, me han marcado muchos profesores, pero también han modulado mi forma de ejercer mi profesión colegas, alumnos, el equipo de salud, pero sobre todo los pacientes.

16. Has tenido muchas satisfacciones en tu carrera, pero estoy seguro que no todo ha sido un camino plano y libre de obstáculos. ¿Cuál consideras que ha sido tu momento más difícil, el que más trajinaste en toda tu trayectoria?

R: Creo que hay tres momentos difíciles que recuerdo en este momento, el primero fue el preparar mi reválida del título en Chile, no por lo difícil que pudiese ser, sino por el miedo al fracaso, el otro momento fue la pandemia por lo que te mencioné anteriormente.

17. ¿Cuál ha sido tu momento de mayor duda profesional, ese en el que pensaste, no sé si puedo con esto?

R: Siendo médico en ningún momento, siendo jefe en varios.

18. Fuera de la medicina, ¿qué te hace ser tú? ¿Qué haces cuando nadie te necesita como doctor?

R: Mi familia, mis hijos e hijas son los que me enriquecen como persona.

19. ¿Qué metas te faltan aún por cumplir, Víctor? ¿Hay algo pendiente, profesional o personal, que todavía persigues?

R: Siempre nos vamos poniendo metas en lo personal y en lo profesional,  sin tener metas no hay alegría de vivir, eso es lo que hace que las personas crezcan, buscar metas, por lo que sigo buscando nuevas permanentemente.

20. Si pudieras dejar una sola frase a tus hijos, o a los internos que formas hoy, sobre lo que has aprendido en todos estos años, ¿cuál sería?

R: Sean buenas personas, siendo buenas personas van a ser buenos profesionales, buenos hijos, buenos ciudadanos, buenos cónyuges y aportarán activamente a su entorno.


Cuando uno conoce a alguien desde los pupitres del colegio, es fácil pensar que ya no queda nada por descubrir. Esta conversación me demostró lo contrario: Detrás del médico que Chile conoce por su labor en la UCI, por sus publicaciones, por su rol como vocero en la pandemia, sigue estando el mismo amigo con el que crecí, solo que con más historias, más cicatrices y más sabiduría acumulada.

Gracias Víctor, por haberme permitido el honor de entrevistarte, y por abrir no solo tu trayectoria profesional, sino también los pedazos más humanos de tu historia, plasmadas en todas y cada una de las respuestas. Después de más de 40 años de amistad, sigues sorprendiéndome, y quienes lean esto, sabrán lo que yo he sabido desde que éramos dos niños en un salón de clases: que la medicina, en tus manos, siempre tuvo vocación y mucho de corazón.

Hoy pudimos conocer no solo al profesional, sino al ser humano, que luego que cuelga la bata y sale de su consultorio, se va directo a casa a seguir cuidando, esta vez a los suyos.

No todos los amigos llegan a viejos siendo amigos, nosotros sí.

Hasta la próxima..!


https://www.researchgate.net/publication/348782084_ECMO_PEDIATRICO_UNA_PUESTA_AL_DIA


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